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01
Folk de la pobreza

En ocasiones le acontece la pobreza.

No es mal abrupto como gato que descuelga el techo

a pelona garra;

es oruga incandescente.

Su pobreza cruza arroyos para llegar a él.

Días antes se anticipa en las cuentas

de la ciencia monetaria.

Son tres bolas de impacto común

en la mesa de billar capitalista.

Sucede con descuido y sin decoro:

es curso que no abre, contrato que no cierra.

Su temperamento sacude pulgas de resignación

cuando la pobreza llega.

Siente que los muros amenazan,

los pasos se hacen pequeños en la alcoba,

sus manos se llenan de pelo:

quiere abofetearse, trepar por las paredes.

Es entonces que lima sus contrarios:

descuelga su traje negro de pobreza,

usa por fuera sus bolsillos de pobreza,

entona el folk de la pobreza.

Es un ilusionista sin trucos,

un amante que calla sin argumentos,

y frente a las arcas de la nada

mira su suerte relumbrar.

02
Ropero

Toma el llavero, abuelita,

enséñame tus discos compactos,

el Atari que te regalaron a los diez.

Cuéntame de aquellos días

cuando ibas a las fiestas.

Dime si tuviste muchas novias.

Quiero ver tus muñecas

heridas,

las fotos del concierto en Happy World.

Cuéntame de los micos amaestrados

y del tigre de Bengala.

Dime si algún día fuiste presa de lebreles.

Dime si la carne

siempre se tasó igual.

03
Semblanza

Yo soy la portada de mi libro.

Soy el número dos de la lista

de autores emergentes

de algún lugar.

Fulano Lenteja,

el gran crítico y mi amigo,

opina que las traigo todas.

¡Próximamente en Amazon!

04
Canción vernal

El muerto es muerto y se pudre.

No lo maquilles con tinturas,

no disuadas su pestilencia noble.

Ahora mismo es un jardín transitorio

como el que habitó hace unas horas.

A él llegan febriles las parejas:

paridera de gusanos.

No hay fruto más dulce,

azúcar más cuajada que esa carne.

En la primavera de su huerto

aún florecen melodías:

“April is the cruelest month”

—cantan un grillo

en la boca de la rana.

05
Madrigal por la TV

La televisión es mi exnovia de la infancia.

La televisión es la maestra de la que me enamoré.

La televisión es el mejor amigo del niño,

decía un infame promocional de los 90.

06
Escala

Ruedo por el papel pautado.

Caigo petrificado hacia mí mismo.

Desde mi pauta hacia mí mismo.

Y es hora de recomenzar,

de subir por una escalera al cielo

en pos del poema:

do,

re,

mi,

fa,

sol,

luna,

estrella,

para perder el ritmo

y rodar.

Like a rolling stone. (bis)

07
Meteorito

Ayer un meteorito arrasó

no sé qué ciudad extranjera,

me dijeron.

En mi sueños yo también

arrasaba una ciudad.

Todo era panspermia a tu lado.

Y al despertar me fui siguiendo

tus caderas

hasta estrellarnos de nuevo;

salir expulsados hacia la estratósfera

dulcemente.

El meteorito cayó por la mañana.

Debió ser cuando yo pastaba

entre tus piernas.

Dicen que el mundo estuvo a punto de salvarse.

Como en este instante,

entonces alguien habló de guerra.

Si me miras, uno de mis brazos ya es polvo;

el otro apenas es un retoño torpe.

Son proporciones espeluznantes y tiernas

como este espasmo de abrirte el corazón

y quedarme dentro.

Todo fue una treta, se supo más tarde.

Se había tratado

de un ataque atómico directo.

Pero lo que yo quería decirte es otra cosa.

Son tus muslos nadadora.

Desanuda mi corbata.

Amásame en tus piernas,

un solo centro de gravedad

en nuestras órbitas.

Vamos a lavar nuestras heridas del comienzo.

Vamos a fumar,

vamos a fumarnos, baby,

yeah, yeah,

tanto y tanto.

Volutas de humo,

el vals de la cabaña,

triste danzón de amor.

08
9mm

Todos tenemos un hombre

que nos apunta a la nuca con su 9 mm.

La escuadra sostenida en ambas

manos

en un bello triángulo,

el compás firme de las piernas,

listo para levantarnos la tapa

de los sesos de un golpe de billar.

Todos tenemos un hombre que nos apunta

desde dentro el corazón

mirando un cronómetro secreto.

Todos tenemos un hombre que nos apunta,

todos tenemos un hombre,

todos tenemos.

09
Good bye

Good bye, panadera, good bye.

Entre estos hornos te extrañaremos

el rodillo y yo.

Otros, claro, amasarán.

Otros.

Nuestras mieses son recuerdo.

Así está bien.

En febrero por siempre, panadera,

good bye, good bye.

10
Lyrics

Estas letras de mis canciones,

tan huesudas,

rodilla por todas partes,

codo y cabezazo

frontal

para llevar el ritmo

a dos tibias.

Tú también

descalábrate desde el propio tuétano,

tañe tus caderas,

de tus huesos astillados

escribe.

11
Cíclope

Hay mil avispas en el orbe

de su frente.

Su cabellera es larga,

más larga que los ensueños

de la hierba.

Su lengua esconde todos los mixes

del Tiempo.

De ella proviene todo el polen

de los siglos.

En su oreja izquierda yace

Ulises enterrado.

La derecha está reservada

desde entonces

para su melodía más mínima.

Quiero decir:

ningún Rey volvió nunca a Ítaca.

Penélope no espera

y ahora tiene una línea de moda.

Ha gozado en lo íntimo

de todas las deidades,

héroes y dioses lo desean

en secreto.

Su boca es una gruta

y mil mineros no bastarán

para sondear sus cavidades.

12
Depa punk

Uno se orinó.

Otro destruyó la mesa.

Aquel se quedó tres días

sin cooperar,

sólo para ser alimentado.

Uno más vomitó en la alfombra

y hubo que ponerlo de costado

para que no se ahogara.

Cierta vez

llevé a uno a urgencias

con la frente partida.

Muchos fueron mis amigos y los quise.

A todos los recibí.

Ahora los recuerdo a veces

cuando cuido a mi bebé.

13
Arritmia

Él murió.

El que era murió.

No lo busques en él.

Acaso recuérdalo

con él

si él y tú

aún andan.

Él ahora viste otro, habla otro, es otro.

El que era murió. No lo sigas

en él.

Acaso recuérdalo

como era.

14
Balada de Otto Lilienthal

Hombre pájaro blande sus alas;

recae tácito de una colina,

sus modales berlineses,

su bigote.

Cuervo en daguerrotipo,

antes solía desmenuzar las bicicletas.

Ahora

sacude su levita viento abajo,

se impulsa decidido,

se finge sastre de las aves.

Sabemos que nació con un nido en el cerebro.

Su cabeza incuba pensamientos por la noche

que al amanecer estallan en esquirlas neuronales.

Por eso, sus instintos lo llevan al cielo

del

Reino

de

Prusia.

Antes de lograrlo,

se envolvió noches enteras en papel de China.

En sueños esforzó remos de bambú,

salvó mares de nubes en picada.

Ideas empolladas lo habían condenado

a la fama del orate.

Corriendo de avestruz dormida,

soñaba con el magnífico aparato

que lo elevó de niño,

pájaro hombre rememorando las cometas.

Ahora sus alas comienzan a darle algo de prestigio,

de reojo lo miran las muchachas,

le permiten refugiarse bajo sus quitasoles.

Yo lo recuerdo con claridad en una película de Chaplin,

loma abajo,

justo antes de que el viento lo sostenga.

Dédalo,

Ícaro.

Pájaro de linaje en pluma

no tardará en desbarrancarse.

Ya mañana serán de notar

las legiones nuevas de aeronautas

vistiendo corsés de ángeles.

Afanarán sus mecanismos,

dirigirán el timón hacia las nubes.

Saltarán

de los puentes,

de las columnas,

de las cornisas,

de las plataformas espaciales.

Una gravedad fabulosa

los arroja al cielo.

15
Nana del queratocono

Cuando era niño, vivía un conejo en la luna.

Creo que estaba de cabeza, pero no sé bien.

Las estrellas eran papelitos blancos

pegados con saliva sobre el fondo negro.

Ahora ya no hay nada,

sólo desiertos y cráteres plateados,

dunas de arena helada,

y mi ojo se llena de un aire extraño

que lo hincha desde adentro,

lo alarga hacia la luz como un suicida.

O quizá sea la córnea disforme

el espacio de los socavones lunares

y la acechante claridad.

16
Luna orquesta

La orquesta quiere más luna.

Una luna llena más seductora,

más brillante,

con mejores disfraces

y una piel resplandeciente.

Quiere

una luna con diferente tatuaje,

una luna con mariposa.

La orquesta quiere un hada

más ovalada,

con otro tatuaje.

Una mariposa de alas

lúbricas.

No quiere el conejo de Playboy,

no quiere una luna espía.

17
Arte poética

Salir de noche a encontrarse,

a que nos encuentren,

para recibir el beso arrollador

de un auto,

estrella en la mejilla,

u orquídeas en ojos de muchacha.

Para evadir

las estancias monocordes,

los colores flatulentos del cuarto.

Poner a ritmo las muñecas,

llegar con buen tiempo a los saludos,

con ideas puntuales al sombrero

y la respiración

en orden de flauta.

Perseguir la línea de la calle,

la indicación del horizonte.

Doblar la esquina

en dos mitades.

Irse de boca dando el pecho,

responder el quién vive a quien te encuentre.

Dar los buenos días

a quien te encuentre.

Darle la palabra

a quien te encuentre.

18
Bolero techno

Cada noche reverbera

en la curva precisa del instante,

mientras la luna sustituye

los rojos del semáforo,

en los viñedos de neón

se enraciman latidos

al compás las pulsaciones

que trizan los cristales de los autos:

se respira el sopor purpura,

se actualiza

la danza en los lagares,

la embriaguez furtiva

en los ojos de las vestes

que recuerda, que recrea,

los raptos etílicos

sobre la mesa

cuando la música

vestida de amapolas

redondea los pensamientos

para evitar todas las preguntas

a la vez que van quedando fuera

los que ignoran

cómo abrir los belfos orificios

y aguzar la cornamenta de la lengua

mientras nadan desnudas

en su néctar de fotones

las nereidas.

19
Reloj despertador

Calcetazo a cara irremediable,

tumbo entre tanta carpa

cola compulsiva.

Sobre las crestas de las calles,

peces voladores.

Cada ejecutivo decidido

aleteando su portafolio,

usando la corbata como remo para abrirse

paso entre

los caparazones de los autos.

Pero díganme

si este derrotero no es un tanto

impugnable.

Tome en cuenta las tormentas del marcado,

a sotavento y barlovento

se desinflan las montañas,

la tortuga tortura a sus semejantes,

el calamar calumnia,

el pez persigue los tesoros

robados de Barba Azul.

20
Limón partido

Si partimos en dos un limón,

ambas mitades toman conciencia

de sí mismas,

en el cuchillo se reflejan

y luego se miran

con desconfianza

una a otra.

Queda sembrada la semilla

de la duda.

Se sienten irreconciliables,

fruto de un engaño.

De este malentendido

sigue una amarga separación.

Cortantes

se marchan sin despedirse.

Buscan en otro lugar

el medio limón.

Su verdadera tragedia es,

desde luego,

que nosotros los consumimos partidos.

21
Barda

¡Un, dos, tres, por todos mis amigos!

Al que le clavaron una bayoneta en la espalda

como a espantapájaros de utilería

y murió con otros.

Palomas reunidas en la plaza

listas para cagar el Palacio

de Defensa.

Por Alberta,

desvanecida entre las garras

del águila francotiradora

bajo reflectores de humo

mientras el miedo corría a los hospitales

en Jeeps y furgonetas.

Por los que arrojaron al mar

en panza de tiburones,

pero nadie sospechó

que los devolvería la corriente

como a madero de balsa.

Y que no se salven

los que dictan la agenda del patíbulo,

tienen trato preferencial en los burdeles.

Saludan desde la ventanilla del avión

como Jackie O.

22
Alta traición neoliberal

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

es para los ilusos.

Pero (aunque suene mal)

daría la vida

de mis paisanos

por un puerto,

un bosque de pinos,

dos montañas llenas de oro

y tres o cuatro ríos

que privatizar.

23
Bacanal

Otra vez el alcohol lo abandona a la mañana,

ayer fue mujer de labios candorosamente azules

que lo hizo príncipe de fuego a rastras.

Recuerda haber sido el alma de la noche,

pero quién destrozó finalmente las botellas,

dónde durmieron los grillos alegres.

Esta resaca no es adiós avinagrado,

no son las últimas palabras de ella

guardadas por ahí.

Ella lo ama y no podrá mentirlo,

las mangas de su traje aún guardan su olor,

las mangas de su traje no son celda suficiente.

Está resaca no es el reclamo ajeno de su madre,

ni la bofetada de su padre.

Su hermana no está ahí de flor incondicional.

Ayer fue coronado en los brazos del banquete.

Sus copas besaban la sonrisa de todos los invitados.

Es el mejor anfitrión del mundo.

El mejor anfitrión en casa de sus padres;

en lugares afamados y las catacumbas.

Sus mejores deseos los reciben ellos.

Lo recuerdan en los pechos de la noche.

Puede ofender a todo el mundo sin lastimarlo.

Esta resaca no es de recién nacido.

Su lengua se clava

siempre con suavidad.

24
Réquiem del ahogado

Qué triste nos miraba la boca del ahogado

por los labios oscuros que encandiló el río.

Quienes lo vieron aún vivo afirman

que el zumbido en sus pupilas era ensordecedor.

La corriente acalló sus sienes

a borbotones;

el lodo pobló las entrañas,

el agua anegó los huesos.

Estuvo tendido un rato,

escurriéndose como una pila de juncos.

Ahora,

de las yemas de sus dedos

sólo quedan diez guijarros.

De sus axilas

sólo restan dos panales.

25
Balada de Peter Pan, el deseoso

Deseoso es aquel que huye de su madre

y se pone a perseguir sombras en las habitaciones

de las niñas más bellas de Londres.

Así da de bruces con un fantasma propio,

encuentra las hebras de una ternura colapsada.

Deseoso es aquel

que se arranca a vivir sobre los árboles

y evade la infancia hipócrita.

Luego vaga

con el tímpano perpetuamente azorado,

con el cielo aguijoneando sus mejillas

y funda una pandilla de gorriones

entre los más huérfanos, los más desprotegidos.

Con todo,

es de notar que su sagacidad

nunca será completa,

así lo muestra la huella suplantada en los suburbios

donde no pudieron ejercer pillaje alguno con sus madres

aunque el hurto nunca fuera ajeno

a los sucedidos que se comentan diariamente.

Sin embargo, lo importante nunca fue

o secundario.

Y desde entonces no pudieron

acercarse más a sus hogares.

Hubo un naufragio en cada derrotero,

las marineras volvieron al armario.

Por eso ahora,

los jóvenes más jóvenes del siglo

enarbolan garfios parricidas,

injurian y desprecian iracundos;

visten como locos

—emancipados al fin—

y no preguntan por la isla estelar que les juraron

ni tienen felices pensamientos.

Niños perdidos, cantan.

26
Dub surfing

Revuélcanos, ola,

distiéndenos en la espuma de tu baba,

gran perra maternal.

Sacude hasta dejar los temores dislocados,

hasta lavar en tu risa oceánica las entrañas.

Ya quiere absorber algo de sal el pensamiento,

las ideas toman algo de coral,

de velero.

Líbranos

mientras nos deslizamos entre tus piernas como críos.

Eva real,

estás a punto de quebrarnos la espina,

de parirnos,

nueva descendencia de Tritón,

de partir nuestra tabla en dos.

No logro ver.

Ya no logro

disuadirme de tus argumentos,

de tus anémonas manos.

Arrójanos,

como un leño de balsa hasta la orilla,

al abrazo de la Venus.

Ahora queremos sanar en sus caireles.

Su beso solar no es como el tuyo.

Modelas tus rompientes en esquirlas,

tus besos en esquirlas.

Pero ella es más clemente y tiene una corporeidad que tú

no posees.

Es

f

a

r

o

de nuestra playa.

Revuélcanos

si no logramos evadirnos de las garras

de ese dios ciego.

Danos vueltas hasta orinar el traje,

gesticula en torno nuestro.

Nunca experimenté arrobo más grácil.

No salgo

del vaho del infierno,

del vaho de Dios.

No salgo

del vaho del infierno,

del vaho de Dios.

No salgo,

de ti no salgo.

Mar telúrico,

mar calcáreo,

mar martillo,

útero de carcajadas,

chapaleo de grandes lunáticos.

Vamos a quitarte tu liguero,

mar hembra, mar macho,

mar andrógino

de valvas sumergidas

y mástiles sin tiempo.

27
Hits

Bonitas las canciones

de toda época y todo lugar,

canciones de amor

y romancero:

alrededor de la hoguera,

en MTV.

En todas partes

una joven tiene el deseo lleno de canciones:

en las provincias

un arrebato de tonada recurrente.

Para la guerra o ternura,

durante el baño:

en AM o FM,

en MP3.

Nuestra vida

está rodeada por canciones,

el mundo

formado por canciones.

Que nadie las juzgue,

su naturaleza es musical.

He aquí que las canciones son buenas.

Para la distancia y alegría,

en baile o fuga.

She loves you, yeah, yeah, yeah…

Otras artes también quisieran

llegar tan adentro,

pasearse libremente

por los pasillos,

dejar el alma

llena de canciones.

Bolero Techno

Poemas sonoros

Idea, música y dirección: Lidya Cota
Poemas: Abraham Truxillo

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01

Folk de la pobreza

Bolero Techno
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